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Autora:
Marcela en exclusiva para © hechizos.info | Copyright- Todos
los derechos reservados
Anillos, Joyas, Herraduras y ollas de metal
que auguran prosperidad:
En esta bendición que fue encontrarlos, me enteré de tantas
cosas, que realmente poder compaginar de alguna manera toda
la información, las recetas y los secretos, me ha llevado
algo de tiempo. Intentar transmitirles tan fielmente y celosamente
como me han sido obsequiados los relatos, con la generosidad
de Rye; es todo un desafío, ya que este apasionado gitano,
no dejó ni un solo segundo de fascinarme. Él era en su familia,
quién más conocía de la tradición y por ende el delegado en
asistirme; mientras caminábamos al sol en un amistoso paseo,
no dejaba de llevar su mirada hacia el piso, como buscando
algo. A los pocos minutos, entendí el porqué.
Para los gitanos el encontrar un anillo, una pulsera, una
cadenita u otra joya, es un excelente augurio de prosperidad
y suerte en aquello que se propongan lanzar a partir de ese
momento.
Este hábito lo traen consigo desde cuando en sus comienzos
se desplazaban en sus carros de un país a otro. En cuanto
vislumbraban la posibilidad de algo brillante en el camino,
detenían su marcha, y sí hallaban algo, enseguida debían de
atárselo con alguna cinta o hilo a la pata delantera derecha
del caballo, no pudiéndoselo quitar de la pata hasta no llegar
al destino definitivo; en que recién allí disponían de la
joya para usarla inclusive como talismán de protección, ya
que se esa alhaja emanaba una energía muy positiva. Se la
entregaban al gitano/a que creyeran más conveniente para llevarla
consigo.
Entonces ahora, lo que hacen en la actualidad para mantener
la costumbre, es al encuentro de una joya, dejarla por un
tiempo en un lugar sin tocarla; situación similar a la de
encontrarse en la pata del caballo, al parecer, para descargar
sus males. Quedando después totalmente liberada de lo negativo,
para ser usada como signo benefactor.
La verdad es que yo hasta el momento no he tenido la posibilidad
de hacerlo, pues no me he encontrado nada, pero igual lo recuerdo,
no pierdo jamás las esperanzas de un día descubrirme sorprendida
haciendo el ritual. Debería de hacer una corrección, no es
verdad que no haya encontrado nada, encontré innumerables
motivos para agradecerle a la vida todo lo que cruza por delante
de mis días; incluida la mística del encantamiento gitano.
Todo sucedía de maravillosa manera, pero aún no me había saciado
la inquietud de las herraduras; cuando comienza a decirme:
Desde siempre las herraduras atraen las buenas fortunas; formaban
parte de la existencia vital de todos los pueblos que se trasladaban,
especialmente como el nuestro. El no tener herraduras, perderlas
o no mantenerlas en perfecto estado, era sinónimo de desgracias;
por eso cuando se gastaban o rompían automáticamente las arrojaban
a las carreteras; de igual manera que cuando se encontraban
las herraduras había que lanzarlas para atrás sin mirar, entendiendo
que de esta manera la vida nos regalaría la mejor sonrisa.
Esta costumbre esta asociada a la idea que la herradura perdida
esta estrechamente vinculada al pasado, porque a él lo representa;
por tanto lo más conveniente para obtener un maravilloso futuro
es poder liberarse de las cargas del pasado. En cambio, es
un obsequio invalorable cuando se trata de recibir como presente
una herradura; Y en ese caso funcionará como talismán de protección,
colocado cerca de la puerta de entrada de las viviendas, neutralizará
todas las vibraciones negativas del lugar, como así de las
personas que ingresen a ellas.
El metal es importante para este pueblo; las vajillas de cocina
de mineral (especialmente las ollas y sartenes), no debían
lavarse más que cuando era estrictamente necesario; para ellos,
solo bastaba con pasarlas por agua y quemarlas; de esa manera
eliminaban por medio del fuego todos los maleficios. Un cacharro
que se rompía, se resquebrajaba o agujereaba, debía de ser
destruido y vertido a la basura porque representaba la llegada
de una época de mala suerte.
Sin saberlo, algunos de nosotros colgamos cubiertos de cocina
(cucharón, espumadera, etc.), sobre la cocina y de forma vertical;
tal como lo hacían los gitanos en los carromatos; sólo que
ellos los situaban allí para que absorbieran la energía positiva
de la tierra, que era de vital significación para los gitanos.
Teniendo en cuenta estas costumbres, me aconseja Rye que considere
periódicamente el estado de la vajilla de mi casa, al igual
que la manera en que dispongo de ella en la cocina, para atraer
la buena fortuna. Sugerencia que fácil y rápidamente adopte
en mi vida; porque a decir verdad, desde lo energético, tal
como lo dice el feng-shui, no es bueno tener en el hogar elementos
que no funcionen o estén en mal estado, y de vez e tanto viene
muy bien renovarse; por lo que hago extensiva su recomendación
a ustedes.
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